348,23 km | 7.994 m subida | 8.245 m bajada | 10 días

Hemos terminado el cuarto tramo que hemos realizado del GR10, nos hemos quedado al lado de la frontera, solo 20 kilómetros nos separan de Portugal, en el próximo tramo la cruzaremos.

Reto conseguido al lado de la frontera de Portugal

El realizar una travesía tan larga por tramos tiene el problema de volver a el sitio de origen y luego retornar al punto final de etapa para retomarlo. Es un problema que va creciendo conforme te vas alejando más de tu lugar de procedencia en nuestro caso Valencia coincide con el inicio de la travesía y además para este tramo en concreto se complica aún más, al ser España un país radial desde Madrid (cuanto sufrimos semejante error) y estar en una de las Zonas peor comunicadas.

En el planteamiento de la etapa decidimos realizar la vuelta desde Plasencia, teníamos serias dudas sobre si lograríamos cuadrar todos los enlaces y el el coste del transporte era alto. Al final gracias a las posibilidades que ofrece la conexión a Internet y las nuevas aplicaciones de móvil para desplazarte, conseguimos realizar el trayecto muy bien con tiempo de sobra y con un coste increíblemente más barato.

El Blablacar de Coria a Madrid fue con un joven nacido en Coria aunque ha vivido desde pequeño en Torrejón, con el comentamos sobre la menor despoblación de Extremadura comparado con Guadalajara, el nos dijo que Guadalajara sufrió la cercanía de Madrid lo que potencio la emigración abandonando el trabajo en el campo que no estaba valorado ni bien pagado por el de las fabricas y servicios en la ciudad.

El traslado desde Torrejón a la estación de Atocha fue rápido y bien, nos dio tiempo a comer por fin un chuletón de Ávila eso si más finito que los famosos pero igual de bueno y luego coger otro Blablacar al lado de la estación de Atocha para llegar a Valencia por la tarde.

La chuleta de Ávila que nos tomamos en Madrid

Para la siguiente etapa cuando falte poco tiempo haremos un nuevo planteamiento intentando usar Blablacar ya que la experiencia fue muy buena. Nos gustaría que la siguiente sea en la que llegamos a Lisboa, ya veremos y lo leeréis aquí y en el Facebook de Voro.

Fin del viaje.
Cuándo acaban los viajes?, al comenzar el regreso?, al llegar a casa?, al recoger la última lavadora de ropa utilizada?, al pasar las fotos a esa carpeta digital?. Busco ese momento de equilibrio en el que las cosas pendientes por realizar del viaje ya no pesan, en ese momento en el que lo que resta ya no es importante el viaje acaba.
Hoy he terminado el viaje andarín desde Cebreros a Cilleros por el GR-10. Hoy he leído las crónicas de facebook a mis padres y mi hermano, mi padre lo pedía y sus vivaces ojos rebosaban orgullo (aunque cada día es mas difícil entenderlo) y mi madre disfrutaba de cada palabra e interrumpía constantemente para aclarar el sentido del viaje, preguntando varias veces con quién había ido. Leyendo las crónicas llego al equilibrio de estar hoy y no haber estado con ellos durante 12 días. La lectura viene asociada a explicaciones, a contar el regreso del viaje y la utilización de dos Bla bla car, y cenar en Coria y celebrar el fin de temporada en una terraza con una copa y comer en Madrid un chuletón de Ávila, que no comimos en Ávila y revisar alguna foto y sonreír con ellos. Y mientras mi hermano está embelesado escuchando, mi madre olvida y mi padre arranca esta frase…» daría lo que me queda de vida por un viaje así, aunque tampoco estoy dando mucho» y nos reímos los cuatro, quizá sin llegar a entender la profundidad del deseo y de la frase.
La vida sigue, el viaje acabó.
Gracias a todas las personas que habéis seguido las crónicas, por leerlas, por los comentarios y por ayudarme a encontrar sentido a escribir después de andar por muy cansado que me encontrara, hoy he cuadrado ese círculo.
GRACIAS.

Anímo!! se el primero en opinar.

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