Sábado 4 de mayo de 2019
25 km | 6 h en mov. 8 h en total | 545 m subida | 984 m bajada (IBP: 80)

Nos levantamos al amanecer y tenemos una visión preciosa, no hay viento ni hace frío, desayunamos y nos lavamos en la fuente, recogemos todo sin dejar huella de nuestro paso como debe de ser, y seguimos camino hacia San Martín, los Celtas Cortos ya deben de estar camino del siguiente concierto.

Amanece al fondo del valle

Enseguida llegamos al collado y desde el tenemos una vista espectacular de los dos valles el que dejamos que se ve hasta Gredos y hacia el que vamos.

LLegando al collado

Parar llegar a San Martín el camino es de bajada por pista, antes de entrar en el pueblo nos encontramos una fuente con un agua fresquisima y ya dentro varias fuentes más, de hecho el pueblo tiene calles acanaladas para que circule el agua que baja de la montaña.

San Martín al fondo

El pueblo es medieval muy bien conservado, nos acercamos hasta la plaza parando antes en una tienda en la que compramos algo de fruta y unas empanadillas caseras de queso y espinacas para almorzar.

Una de las calles de san martín con un canal en el centro este seco
Otra de las calles esta si con agua en el canal

Paramos en el bar de la plaza para comernos la empanadilla con una cerveza, aun esta montado el escenario en el que actuaron anoche, y el pueblo esta adormecido, como cualquier pueblo en fiestas a esas horas. Si que tenemos unos parroquianos en la mesa de al lado que hablan en un idioma un tanto especial, ya nos había comentado una señora al entrar que en esa zona de la sierra hay dialectos o falas que afectan solo a la población de un pueblo y sus alrededores, hasta tres diferentes en varias zonas cercanas.

El ayuntamiento junto al bar
El resto de la plaza con el escenario

Tras un descanso seguimos hacia Villamiel un pueblo más moderno con varias granjas a la entrada y con mucha vida agrícola, no paramos y seguimos camino hacia el siguiente, hoy queremos llegar a Cilleros y terminar el tramo propuesto.

Un abuelo en el camino

El siguiente pueblo es Trevejo al que accedemos por senda y pista dando un poco de rodeo, cosa que en Villamiel no entendían porque por la carretera esta a un paso. De lejos vemos el castillo que corona el pueblo, se trata de una aldea prácticamente deshabitada, si que tiene un bar en el que nos tomamos un a cerveza y luego subimos a ver el castillo.

Llegando a Trevejo con el castillo al fondo
Un campanario a un lado del pueblo antes de entrar en el castillo
Unas losas a la entrada del castillo
Vista desde el castillo

Para bajar luego por la parte baja de la aldea y salir por una pista entre huertos, justo antes de salir hay una fuente y al lado de ella una familia estaba preparando el almuerzo comida de una buena celebración, nos invitan a una cerveza y a algo de fiambre, dios tapeos en el mismo pueblo hemos batido el record.

Saliendo del pueblo por abajo
Una fuente a la salida del pueblo

Como de Trevejo hemos salido a eso de las 2 tras mas de una hora de camino decidimos hacer una parada y comer de lo que llevamos, aún nos queda algo de comida y hoy es el último día, tenemos también fruta que hemos comprado en San Martín. Desde que hemos salido de Trevejo no hemos encontrado más fuentes y hace bastante calor por lo que empezamos a ir justos de agua.

Paramos en el camino a la sombra

Cerca de las 6 de la tarde llegamos a una fuente de las afueras de Cilleros bebemos y nos aseamos ya que hemos acabado la andada prevista, nos hacemos una foto y abrazo en la plaza de la iglesia junto a un cartel de la zona y nos vamos a buscar un bar donde tomarnos una cerveza esta vez sin tapa, no sabemos si es el bar o que en Cilleros termino la tapa, sentados en la terraza del bar llamamos al taxi que en poco rato aparece y nos lleva a Coria por 32€.

Entrando en Cilleros

Legamos a Coria a las 19:30 y nos deja en la puerta del Hotel Los kekes que habíamos reservado previamente, 50€ la habitación doble.

Nos dimos un paseo por Coria un pueblo grande pero con un casco histórico muy bien conservado, nos tomamos una cerveza junto a las murallas.

El castillo de Coria
Interior de la Catedral de Coria

Paseando encontramos un bar con una terraza trasera muy agradable lleno de lugareños que luego supimos porque ya que las tapas tenían un tamaño considerable y un precio muy ajustado cenamos a tope y nos tomamos unos gintonics de celebración todo por 39€ los dos, Tapería La Posada. Un gran final para el tramo de Extremadura que nos ha gustado mucho y hemos añadido sitios a volver a visitar.

Tapeando en Coria
Una copa para celebrar el éxito de la etapa

En el hotel bajo los influjos de la copa de celebración y el orgullo de haber cumplido objetivo, Voro escribe su crónica:

Décima etapa de la cuarta temporada.
España se nos acaba.
Ayer mientras cenamos un todo terreno sin luces paró para vernos, siguió marcha muy despacio y nos produjo cierta inquietud, allí en el monte lejos de cualquier pueblo te puedes sentir pequeño y grande a la vez, y decidimos sentirnos grandes, soltamos un chascarrillo y seguimos cenando, el todo terreno desapareció en la noche.
Dormir bajo las estrellas en noche sin luna es un premio, hacerlo cansados después de tomar un puré con longanizas de pascua, una manzana y chocolate, sentir frio en manos y rostro soportando un aire que comienza a ser molesto es reparador, y te das cuenta de la fuerza que tiene lo liviano, un trozo de tela se convierte en refugio y puedes dormir plácidamente en el momento que tu cuerpo se adapta a las ondulaciones del terreno.
Amanecer entre las montañas es otro espectáculo, cuando desayunamos el viento ya había parado, la fuente nos sirvió para hacer nuestras ablaciones y después de recoger el campamento seguimos subiendo camino hacia el Jálama, al llegar a un collado miramos hacia atrás y podemos divisar de donde venimos en la lejanía vemos Gredos y todo parece tan lejano, bajamos un camino de unos seis kilómetros entre robles y castaños, todo es frondoso y llegamos a eso de las 10 a San Martín de Trevejo, lo primero que me llama la atención es ver las calles en dos idiomas y preguntamos, en tres pueblos de la sierra de gata occidental se habla la fala, en cada pueblo distinto dialecto y parece que proviene del antiguo bable, de cuando el reino de León, las montañas mantuvieron el idioma a salvo de conquistas culturales, la fala de San Martín se llama Manhegu o Mañego. Es un pueblo con estructura medieval, por las calles corre el agua en unas pequeñas acequias y la piedra es uniforme en casi todas las casas, se encuentra junto la falda de la montaña y sus huertos dan a un valle que recorren otros tres pueblos. Compramos alguna cosa en la única tienda que vimos abierta están de fiestas y San Martín se despierta lentamente, acabamos en un bar de la plaza mayor frente al escenario que ocuparon ayer los Celtas Cortos tomando cerveza y una empanadilla de queso y espinacas con un toque a hierbabuena comprada en la tienda, el bar no está para tapas. La vida sigue y los vecinos hablan en castellano y en su lengua dependiendo de la persona a la que se dirijan y todo fluye, escribo la crónica del día anterior y seguimos marcha, son las 11,30. El camino sale por huertos con algún naranjo, olivos, castaños, higueras y vuelve a ascender entre bosques de robles, el firme es de piedra de calzada romana que cruzan toda la zona, y que nos llevarán a Villamiel, en las afueras hay granjas de animales, vemos algún cerdo negro, caballos y vacas. Villamiel parece activo, las vecinas nos preguntan y nosotros contestamos y aunque pasamos por un bar, se esta haciendo tarde y los pasos no cunden, es como si supiéramos que la aventura se acaba, continuamos andando hacia Trevejo.
Vemos un castillo sobre una montaña y allá que vamos, el pueblo está junto al castillo, es muy pequeño y apenas si vive gente, aunque al estar de fiestas tiene bastante movimiento y el bar está abierto, pero Aún no tiene tapas, tomamos una caña y damos una vuelta por las ruinas del castillo desde su torre se domina todo el valle y vemos Portugal y una sierra nevada que nos atrae y no conocemos, fantaseamos con la siguiente temporada, se hace tarde son casi las 2 y decidimos comer de mochila, lo que llevemos y ya cenaremos bien, al salir del pueblo unos vecinos que celebran la fiesta en una mesa larga junto a una fuente a la sombra, nos invitan a un poco de chorizo y unas cervezas, hablamos un poco con ellos y nos vamos andando bebiendo cerveza (esto no lo hagáis niños), al llegar a un valle encontramos una fuente reponemos agua y nos sorprende una serpiente de buen porte, no es una culebra, ni una víbora, es azulada y como de unos 70cm de larga y 2cm de gorda en el centro, la bicha se escabulle y el camino sigue zizagueando entre propiedades valladas, cabras, ovejas y vacas, paramos descansar y comer algo en el camino, el sol aprieta y no encontramos mas fuentes, Cilleros tarda en llegar y para animar la marcha cantamos himnos de películas, el camino cruza carreteras mientras silbamos la leyenda de la ciudad sin nombre, seguimos por bosques de robles, algún pino, las rapaces vuelan el cielo, azores deben ser según carteles informativos, y tarareamos mas canciones. Al fin aparece Cilleros y tras dar una vuelta buscando una fuente a la entrada nos aseamos junto a un abuelo que nos habla sonriente en un castellano con falta de letras, reímos con él y cruzamos este pueblo hasta la iglesia preguntamos y nos mandan a la zona de la carretera donde están los bares. Empezamos a no entender a los vecinos, estamos en el valle amplio de temperaturas extremas…La extremadura, esta ruta ha acabado y hemos llegado al último pueblo antes de cruzar a Portugal 20 km nos separan de la frontera.
Hoy turismo y relax, solo 28 km, hemos acabado a eso de las 18,30. Un taxi nos llevará a Coria, allí dormiremos y mañana regresamos.

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