Viernes 3 de mayo de 2019
39 km | 8:51 h en mov. 11 h en total | 1.364 m subida | 872 m bajada (IBP: 126)

Por la mañana desayunamos en la habitación ya que por la noche nos dijo la dueña del hotel que no nos podía atender hasta más tarde, así que a las 8:20 comenzamos a caminar primero subiendo al pueblo y salimos del mismo por la ermita del Cristo del Humilladero.

La ermita a la salida del pueblo

Siguiendo una pista accedemos a La Torre de Don Miguel por la carretera, es un pueblo de sierra agradable para pasear.

Nosotros lo cruzamos y salimos subiendo hasta el puerto de la Cruz de Piedra, desde donde se ve al fondo el pueblo de Gata, al que bajamos por una pista hasta llegar al río Gata desde el que subimos al pueblo, en el que hacemos una parada de descanso y nos tomamos una cerveza y tapa.

La plaza del pueblo de Gata
Una calle del pueblo

Salimos del pueblo subiendo hasta alcanzar el puerto de la Cumbre de Arriba, desde allí se ven las cumbres de la sierra de Gata aún con algo de nieve y el valle hacia el que nos dirigimos.

Atras dejamos Gata

Bajamos por una pista que nos deja en Villasbuenas de Gata, al entrar buscamos una fuente para cargar agua y de nuevo un bar en el que tomar una cerveza y tapa siguiendo nuestra ruta de la tapa extremeña.

La iglesia de Villasbuenas
Camino de Perales

Seguimos camino hacia Perales, el camino no es llano tiene ondulaciones que lo hacen un poco pesado, va saliendo a trozos a la carretera, llegamos al Perales del Puerto a la hora de comer, y después de intentarlo de manera infructuosa en varios sitios, nos indican que en el Bar Pastelería Pilar nos darán de comer, hacia allí nos dirigimos y en efecto, tras tomar una cerveza y tapa nos dan de comer ensalada de naranja, chipirones y lubina 40€ los dos.

Ensalada de naranja
Chipirones plancha
Lubina

Tras la comida buscamos un sitio con sombra para hacer la digestión a la sombra de unos robles y sobre la hierva, aprovechamos el sitio y que tenemos cobertura para ver como organizamos la vuelta, en principio habíamos pensado ir a Plasencia en taxi para dormir allí y coger un tren o autobús para ir a Madrid y de allí a Valencia, el taxi lo vamos a coger en Cilleros y nos pide 90 euros por ir a Plasencia, comenzamos a darle vueltas y decidimos mirar BlaBlacar, aunque no lo habíamos gastado nunca los dos conocíamos a gente que si lo había hecho, miramos en la aplicación y encontramos uno que salia de Coria e iva a Plasencia y a Madrid, miramos donde estaba Coria y estaba más cerca de nosotros que Plasencia así que cambiamos destino del taxi a Coria que bajo a 32 € y reservamos el BlaBlacar de Coria a Madrid por 38€ los dos, de paso miramos un BlaBlacar de Madrid a Valencia y lo encontramos para enlazar por la tarde del día de vuelta y lo reservamos por 36€ los dos.

Tras haber hecho las gestiones y haber descansado seguimos camino hacia Hoyos, en Perales nos han comentado que en San Martín de Trevejo actúan esa noche los Celtas Cortos, se ofrecen a acercarnos y estamos tentados pero decidimos seguir el GR sabemos que es casi imposible que lleguemos pero lo dejamos al destino.

Camino hacia Hoyos

Llegamos a Hoyos a eso de las 7 de la tarde y continuamos sin parar el siguiente destino es Acebo el camino es por pista y de subida, llegamos al desvío para Acebo se encuentra a 1,5 km para abajo y al día siguiente sera lo mismo para arriba, además no tenemos localizado ningún sitio para dormir allí así que decidimos continuar el camino hacia San Martín, aunque somos conscientes que no tenemos fuerzas para llegar, la decisión que hemos tomado es parar en la primera fuente que nos encontremos.

Tardamos bastante en encontrar una fuente, de hecho al día siguiente no encontramos otra hasta casi San Martín, estaba en una ladera bastante empinada, al lado de la pista ya casi en el collado que salta de valle, era una fuente con varios abrevaderos para el ganado y un poco más abajo encontramos un sitio lo bastante llano para pernoctar, allí cenamos puré con longaniza de pascua y algo de fruta, y dormimos bajo un cielo estrellado, eso si con algo de frío por el viento, no podía ser perfecto.

La fuente fotografiada a la mañana siguiente

Mi compañero Voro acurrucado aún saca fuerzas para escribir la crónica del día de hoy:

Novena etapa de la cuarta temporada.
De pueblos y quintos a montes y tienda.
Ante ayer cenamos en el hostal que regenta una mujer que nació en Gata y que conserva un acento extraño por haber vivido en Francia desde su infancia hasta los 14 años, cenamos en el hostal y dormimos en habitación con cama de matrimonio, es la única que tiene limpia y aunque su marido insiste en que limpie otra, ella se niega y nosotros como espectadores de la conversación quitamos hierro diciendo que no nos importa compartir cama…cenamos algo sencillo que nos prepara ella, una sopa de jamón y queso con tortilla francesa.
A la mañana siguiente nos hacemos el desayuno en la habitación y salimos a andar a eso de las 8,20, el hostal está junto al rio y las ranas que nos dieron las buenas noches nos despiden del hotel junto a un hermoso limonero. El camino nos lleva a Torre de Don Miguel, un pueblo de sierra con rincones preciosos, pueblo con vida y sin un exceso cuidado, tiene actividad y nosotros lo cruzamos por una calle principal hasta la plaza de la iglesia, el pueblo se eleva y echo de menos en su perfil el mar, quizá por los naranjos y las palmeras. El camino se eleva hasta un puerto que alcanzamos por un amplio camino entre pinos, y después lo bajamos por un sendero hasta llegar a los huertos que bajan al rio de Gata, y llegamos al pueblo subiendo sus calles desde el rio, paramos en un bar a tomar dos quintos y tapas, esto nos anima y abandonamos el pueblo entre montañas por huertos de oliveras, y alguna vid, el camino sigue subiendo y llega a una elevación que podemos ver la sierra de Bejar que conserva la nieve en sus crestas, también se ve el valle abierto hacia el sur, el camino se vuelve pista entre bosques de pinos y jaras y a los dos kilómetros antes de llegar a Villabuenas de Gata, vuelven los olivos, castaños y los huertos, el calor ya aprieta y al llegar al pueblo buscamos fuente y bar para tomar otro botellín y tapa, la ruta de pueblo en pueblo la convertimos en una ruta de la tapa, pero entre cerveza y cerveza nos hacemos unos kilómetros, continuamos camino, y el paisaje es parecido, alguna vez salimos a la carretera y el valle está mas abierto para llegar a Perales del Puerto, subimos y bajamos esta suave orografía rompepiernas, en Perales tras intentar comer en tres bares nos mandan a una pastelería, donde tienen un cartel que se disculpan por no atender cenas. Nos tomamos una cerveza con su tapa y nos pedimos ensalada de naranja, chipirones y lubina, todo bien hecho y presentado, la camarera amable se interesa por nosotros y nosotros por ella, no tiene el acento de la zona, nos cuenta que es de Ciudad Real, que descubrió la zona en una ruta en bicicleta y se quedó a vivir. Esta zona engancha, después de comer buscamos sitio para la siesta y paramos entre robles sobre hierba, un precioso paraje. El camino nos lleva a Hoyos y recordamos que en San Martín de Trevejo actúan Los Celtas Cortos esta noche..nos quedan muchos kilómetros, no llegaríamos seguramente, pero cambiamos el ritmo y llegamos a Hoyos a eso de las 7 y seguimos hacia Acebo un pueblo al que no entramos después de una larga caminata por tener que desviarnos casi kilómetro y medio, y seguimos andando por una pista que no para de subir y acercarse al pico mas alto de la sierra, el Jálama que con sus 1484m aparece como un coloso, el camino no para de subir y el bosque es de robles frondosos y algún castaño, con sotobosques de helechos y hierba, la tarde cae y a las 8,30 comenzamos a buscar fuente para montar la tienda, el camino sigue ascendiendo y la cobertura viene y va, el paisaje parece de valle Pirinaico, el Jálama está imponente frente a nosotros y al llegar las 21,30 encontramos una fuente y decidimos parar a unos seis kilómetros de San Martín, con 36 km hechos, en una ruta de pueblos de sierra, quintos y tapas y un final de fiesta montañero en un sitio maravilloso, con viento notable y frio hasta en los huesos. El camino es así y esto me gusta, los pies aguantan de momento.

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