Lunes 29 de abril de 2019
33 km | 9 h en mov. 12 h en total | 1.100 m subida | 1.514 m bajada (IBP: 121)

Desayunamos en el hotel, aunque no es la hora normal a la que abren el padre de la dueña se ofreció a estar a esa hora para que desayunáramos.

La parte alta del valle del Jerte
Cogemos una senda que baja un poco más al valle

El camino de hoy comienza bajando tenemos que recorrer gran parte del valle del Jerte, comenzamos viendo las cerezas pequeñas y verdes y terminaremos viéndolas gordas y comenzándose a pintar en tonos rojizos.

Vamos caminando entre campos de cerezos

También tenemos en el camino hacia el pueblo del Jerte una caja sorpresa que nos ha dejado una amiga que estuvo por la zona en pascua.

Junto a esa gran roca teniamos un regalo escondido, muchas gracias Nieves

Bajamos hacia el pueblo que no lo cruzamos lo pasamos lateralmente y seguimos por un camino rural asfaltado que luego pasa a ser de tierra, vamos caminando entre campos de cerezos y robles, pasamos el pueblo del Jerte sin acercarnos lo dejamos a la derecha, continuamos camino acercándonos a Cabezuela del valle, es un pueblo muy bonito al lado de un rio limpio y que corre con fuerza, entramos a comprar fruta y pilas.

Llegamos a Cabezuela de Valle
En el interior de Cabezuela

Al salir de Cabezuela nos salimos de la carretera y comenzamos a subir vamos a saltar del valle del Jerte al de Ambroz ya contábamos con el desnivel pero cuando lo realizas siempre pica.

El camino sube rápido
Seguimos acompañados de cerezos esta vez de ladera

Paramos en una fuente con una mesa y asientos echos con tocones de árboles.

Zona de descanso con fuente
Fuente de la Majadilla

Vamos poco a poco dejando los campos para meternos en un bosque de robles siguiendo un arrollo, el camino es precioso pero hay muchísimas mosquitillas que no nos dejan mirar a gusto, casi ni respirar porque si abres la boca te comes alguna seguro.

Un riachuelo nos acompaña

Ya casi arriba paramos para comer algo, sobre todo fruta, ya que entre la subida y el calor es lo que más apetece. En esta parte alta corre un poco más de aire y no hay prácticamente mosquitas, descansamos allí un rato.

Un prado agradable, buen sitio para comer.

Aún nos queda un trozo para alcanzar el puerto de Honduras el punto más alto de la etapa de hoy, desde aquí se ve el amplio valle de Ambroz.

Explanada en el puerto de Honduras

A partir de aquí tenemos una larga larga bajada hasta Gargantilla.

Comienzo de la bajada hacia Gargantilla
En la bajada nos acompaña otro riachuelo
Las terneras nos miran con estupor
La bajada parece que no acaba nunca

Llegamos cansados y preguntamos para dormir nos dicen que hablemos con la alcaldesa, al parecer empezaron a hacer un albergue pero lo abandonaron, no nos ofrecen solución. Sabemos en en Aldea Nueva hay un albergue así que llamamos para ver si hay sitio y avisar de que llegamos tarde, tenemos sitio con lo que decidimos seguir camino.

Salimos del pueblo entre campos ahora son olivos ya no hay cerezos, son 3 kilómetros, llegamos a las 21h al albergue, nos acomodamos en el, es un albergue del camino de Santiago, pero que puede entrar cualquiera, 18€ dormir, las habitaciones son amplias y las literas cómodas, hay unas taquillas, aunque son un poco estrechas así que las mochilas las dejamos al lado de la cama, en el albergue hay una cocina zona de descanso, con microondas y nevera, una maquina de sandwich y comidas precocinadas y una de café.

Nos duchamos y salimos a dar un paseo por el pueblo e ir a cenar, el pueblo es bonito mantiene el centro muy bien conservado, cenamos en el restaurante Casa Sebas que esta en la carretera por donde pasaremos mañana para seguir camino, cenamos de raciones, una torta de casar, un revuelto de gambas y criadillas y pastel de queso de postre todo regado con varias cervezas, nos costo 30€ los dos.

Torta de casar o lo que queda de ella, nos pillo con hambre
Revuelto de criadillas gambas y jamón
Pastel de queso

En la litera del albergue, solo en una enorme habitación Voro escribe su crónica:

Quinta etapa de la cuarta temporada.
Puerto Honduras.
Ayer dormimos en un hostal a las afueras de Tornavacas, el establecimiento se encuentra en la carretera de acceso al Valle del Jerte desde Castilla. La recepción está en la barra del bar y el aspecto sencillo y familiar cambia a decadente al abrir la puerta de las escaleras del hotel y ver un gran cuadro de Pizarro lanza en mano dominando la escalera de acceso a las habitaciones. Nos quedamos a picar algo para cenar y lo mejor con diferencia fue la cerveza. Ayer tocaba hacer colada y como el tiempo ha cambiado ya no ponen la calefacción y la ropa no se seca durante la noche. Así que esta mañana las mochilas parecían tendereros portátiles. Desayunamos en el hotel y el padre de la dueña nos da palique y gestiona el desayuno, cuando nos vamos nos da magdalenitas y bollos para el camino, estamos en la parte alta del valle. El rio Jerte recoge todas las aguas y alimenta los campos de el monocultivo de la zona, las cerezas. Descendemos hacia el centro del valle por un camino a la izquierda, pegados a las laderas. A medida que bajamos altitud la primavera se hace mas presente y las cerezas mas desarrolladas, los robles que ayer no habían movido en Castilla, en el Jerte están frondosos, el valle protege la vida en su interior, la primavera reside allí, dejamos atrás a Tornavacas, el camino no quiere que visitemos pueblos, pero al llegar cerca del Jerte paramos en una señal del camino, hace unos días una amiga común de Paco y mía, pasó por la zona y como sabía que ibamos a pasar por allí nos dejó debajo de una piedra un mensaje. Paco y yo esta mañana al llegar al punto indicado, hemos empezado a buscar hasta que después de desistir, lo hemos visto. Era una carta de ánimo y unos poemas y por un momento allí con la carta en la mano me he sentido como en casa. Gracias May.
El camino nos enseña el valle, el cultivo y algo de bosque, los robles frondosos dominan esta parte del valle, frente a Jerte hay un parque y la frescura y las aguas que bajan de la montaña agrandan el rio. Los pájaros nos acompañan con sus trinos, una oropéndola cruza frente a nosotros, es preciosa. Cruzamos el rio antes de llegar a Cabezuela del Valle, paramos en una zona con mesas, nos tomamos una fruta y por un momento creo que aquel espacio podría estar en cualquier parte del mundo. Seguimos hacia Cabezuela, vemos cual es la dirección y sabemos que será dura, tenemos que cambiar de valle e ir al valle de Ambroz.
Son mas de tres horas y media de recorrido y llevamos unos 14 km, vamos a comprar a Cabezuela y vemos parte de su casco antiguo, es un pueblo con personalidad y bello.
El camino sigue y los kilómetros caen en una cuesta permanente, el calor invade y los cerezos que a 500 m de altitud ya pintan rojas, a medida que subimos son mas verdes y mas pequeñas, los fresnos dan paso a los robles y los robles van perdiendo las hojas, paramos a descansar en una fuente a la hora y pico de ascenso, seguimos subiendo por una senda que persigue unas preciosas cascadas de agua, los robles empezando a brotar y el musgo hacen de ese entorno un mundo mágico, y quién lo destroza y convierte en algo para huir? Pues la nube de mosquitillas que nos rodean y se suicidan contra nosotros intentando entrar en nuestros ojos y boca. Después de elegir un sitio para comer lo desestimamos por las mosquitillas desagradables y seguimos subiendo, la pendiente vuelve a ponerse imposible y me entra una pájara, le pido a Paco que afloje, y poco a poco llegamos a la cima de una loma intermedia, allí a la sombra de un espino alvar comemos las viandas que llevamos y Paco incluso hace una mini siesta. El collado al que tenemos que llegar para cambiar de valle aún está a unos dos kilómetros y unos 200 m de desnivel, que se hacen largos, pasamos por unas tierras repobladas y un poco abandonadas igual que un par de caballos que nos ven y se acercan para que les demos algo, las peladuras de la fruta se las comen, seguramente necesitan sal.
Tras bastante sufrimiento llegamos al puerto de Honduras y nos despedimos del Jerte y de las últimas estribaciones de Gredos. El valle de Ambroz parece muy grande y abierto, debemos comenzar la bajada y esta se hace por un camino de herradura abandonado y que en muchas ocasiones tiene cascajos sueltos, la bajada se hace muy pesada, el calor y la sed me empujan a beber en un arrollo de aguas cristalinas que saben a nieve, hay rincones muy bellos y Gargantilla nos espera abajo. Tras seis kilómetros de dura bajada llegamos al pueblo y saludamos a una pareja mayor que volvían de paseo, les preguntamos por un albergue y nos mandan para hablar con la alcaldesa, diciendo que un centro de mayores lo habían convertido en un albergue, al parecer aún no está en marcha y la alcaldesa prefiere no darnos explicaciones y prefiere decirnos amablemente por el telefonillo de su casa que no hay albergue ni nada para dormir en su pueblo, así que bebemos de la fuente y seguimos hacia el siguiente pueblo. Las extremeñas nos preguntan y hablan con nosotros y nos indican el camino para Aldeanueva del Camino, apenas tres kilómetros son las 20,30 y decidimos llamar al albergue por teléfono para ver la disponibilidad del mismo. No hay problemas, a las 21,00 estamos en la puerta del albergue…
La etapa de hoy ha sido muy dura, hemos andado 35km del camino y hemos superado mas de 900 m de desnivel.
Mañana la ruta sigue por el valle de Ambroz, valle variado y verde.

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