Sábado 14 de octubre de 2017
17,5 km | 4:25 h mov. 8:28 h en total | 575 m subida | 311 m bajada (IBP: 67)

Por la mañana nos levantamos después de haber descansado bastante mejor de lo que esperábamos, nos preparamos el desayuno y recogimos el material, para comenzar camino de nuevo a las 9:30.

Amanece en la dehesa de Monteagudo

Amanece en la dehesa de Monteagudo

Nos quedaba muy poco camino hasta Monterde de Alabarracín y prácticamente de bajada, llegamos a Monterde y fuimos a la fuente que tiene al lado un lavadero, los dos cerrados por una reja que no esta cerrada con llave y se puede entrar, bebemos y nos aseamos en el lavadero. En el pueblo preguntamos si hay bar y nos dicen que si pero que tiene una hora de apertura un tanto caprichosa con lo que esa mañana no hay cerveza, después de llenar agua volvemos a caminar, en la salida del pueblo a escasos 300 metros en dirección a Bronchales hay una zona recreativa con fuente y un porche en el que podría pernoctar en caso de necesidad.

Monterde

Monterde

Porche en el área recreativa de Monterde

Porche en el área recreativa de Monterde

Mesas y fuente en el área recreativa de Monterde

Mesas y fuente en el área recreativa de Monterde

Tenemos primero una buena subida hasta la muela, una vez arriba paramos a almorzar a la sombra de una sabina, continuamos camino y nos cruzamos con una sima que visitamos entramos hasta donde se puede de manera fácil luego sigue pero ya para gente más preparada.

La muela

La muela

Continuamos atravesando ya zona de bosque primero de pinos y luego un robledal, llegamos a la fuente del manzano, no tiene mucha agua pero si esta muy fresca, continuamos hacia Bronchales ahora si subiendo y llegamos al pueblo a las 15 h, buena hora para comer, preguntamos en una pizzería de la entrada y nos aconsejan el restaurante el Rinconcito, comemos de menú 32 € los dos.

Bosques hacia Bronchales

Bosques hacia Bronchales

Tenemos reservada habitación en el hotel Suiza, media pensión 86 € los dos (habitación doble 44€, cena y desayuno 21 € por cabeza), tomamos posesión de la habitación ducha, colada y siesta. Ya atardecido salimos a dar un paseo y a cenar al comedor del hotel, judías blancas con almejas y bacalao con tomate.

Bronchales tiene horno, tienda, bares y hoteles, pero no llega ningún autobús.

 

Mi compañero de camino Voro esta vez en la comodidad del hotel y descansado escribía desde su móvil una reseña de la etapa de cada día en su muro de Facebook y me ha permitido reproducirla aquí:

Novena jornada, llegar a Bronchales.
Sabíamos que el camino desde Albarracín a Monterde era duro y sin fuentes, sabíamos que no teníamos tiempo de llegar de día, así que cargamos nuestras botellas de agua, compramos para cenar y un zumo para desayunar y al llegar la noche estábamos cenando con el campamento montado, la sensación de estar en medio de la nada, se contrarrestaba con la de ser el centro del universo, estábamos en una loma pedregosa y decidimos no montar la tienda, dormir al raso, no hacia tanto frio como la noche anterior y no encontrábamos un espacio bueno para montar la mini tienda, colocamos los aislantes y los sacos, me llamó por teléfono mi hija e intenté compartir con ella esas sensaciones, Paco se acostó pronto, y al hacerlo yo después de escribir una crónica que se perdió por los dobleces de internet, decidí entre taparme todo entero con el saco o dejar la nariz al fresco de la noche, para ver un cielo plagado de estrellas. La nariz se quedó fría y tumbado debajo de dos sabinas que recortaban el cielo y las estrellas, olía a tomillo cada vez que me movía con el saco, un ave nocturna nos daba sus cantos para acunarnos. Bueno, la noche no fue tan maravillosa, el aislante no podía corregir la deformidad del terreno y la espalda no descansó todo lo suyo, a las 4 salió la luna y la noche dejó de ser tan oscura. Entre contar estrellas, encontrar la postura, la nariz fría, la actualización del facebook y después la luz de la luna, uno no ha pegado ojo.
El amanecer ha sido precioso, hemos desayunado galletas, zumo y la leche en polvo que quedaba. Paco duerme como un angelito, se nota que es buen tío.
Después de recoger el campamento bajamos a Monterde a lavarnos la cara y almorzar, en unas dos horas llegamos, atravesando montes carrasca y sabinas, entramos al pueblo por un sendero que se hace camino, el pueblo tiene una iglesia importante, con arcada espectacular, la fuente y el lavadero los tienen enrejados, con puerta de acceso, una plaza de toros en desuso y el bar no tiene horario fijo, y a nosotros nos tocado cerrado. Decidimos seguir ruta hacia Bronchales y almorzar de camino, el camino tiene media hora de ascensión dura, luego llegamos a la muela y a la sombra de una sabina almorzamos, el camino nos lleva a una sima que visitamos, el paisaje cambia a un bosque de pinos replantados y sin perder mucha altitud rodeamos un valle hasta llegar a un bosque de roble, el color del otoño se hace presente entre los pinos, nos paramos en la fuente del manzano y bebemos, el dolor de la espalda se me centra en el hombro izquierdo, y debo parar para estirar y recolocar la mochila, el pueblo está cerca y subimos a buen ritmo, llegamos a buena hora para comer, hoy dormimos en hotel.
Mañana acabamos, tocados pero contentos.
Unos 20km. Desnivel acumulado 600m ”

Track de la etapa:

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Categorías: GR10travesías

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