Fecha: del 14 al 18 de julio de 2013
Recorrido: 81’56 km en total circular.
Desnivel: 13.000 metros acumulado. 6.587 de subida
Accesibilidad: medio-alto.

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Travesía en el Pirineo Aragones muy bonita y exigente con acceso a varias cimas, 5 días caminando y dos más para ir y volver desde Valencia.

Sábado 13 de Julio.
Aproximación.
Salimos de Valencia a las 11:30.
Parada El Hotel Restaurante Fidalgo en Calamocha, donde nos esperan unos huevos con jamón y ceveza que rellenarán los huecos energéticos que nos pudieran quedar.
Antes del tiempo previsto llegamos al Refugio de la Casa de Piedra (1.636m) en pleno Balneario de Panticosa, de manera reveladora nos dieron la habitación 10 de nombre Vignemale (os aseguro que no estaba previsto), cenamos muy bien como es habitual en este refugio, para bajar la cena dimos un paseo por el borde del lago y nos dimos cuenta de la diferencia de temperatura que había con lo que dejamos atrás hacía unas horas, vamos que hacía frio.
Nos acostamos a hora de montañero las 10 de la noche después de la negociación sobre la hora de levantarse, marcamos las 6 ya que a las 6:30 nos ponían el desayuno.

Domingo 14 de Julio.
Doble ascensión a los ibones y collado de Brazatos (2.500 m) y El collado de las Mulas (2.591 m) para acabar en el Refugio de Les Ouletes (2.151m)
Se trataba de una etapa dura con bastante desnivel, comenzamos a las 7:30 con la subida desde La Casa de Piedra a el collado de Brazatos un desnivel de 864 m en sólo 7 km, como acostumbra a ser habitual en el valle de Panticosa, la subida fue bastante pesada se trataba del primer día y aún no estábamos rodados, tardamos 4h en llegar al collado, almorzamos en el Embalse de Brazatos a 2.400 m a punto de coronar el collado de Brazatos primer reto del día, en el Embalse encontramos ya la nieve aunque la senda hacia el collado estaba limpia, el lago estaba prácticamente lleno de hielo en la superficie, dejando algunas zonas limpias en las orillas donde un par de pescadores habían echado sus cañas en la búsqueda de no sabemos que pez.
Nada más cruzar el collado de Brazados empezamos a tener nieve que rodeaba los Ibones de Brazatos, pero la nieve estaba en muy buen estado y no utilizamos los crampones, comenzamos a bajar hasta el valle del Ara, terminando de realizar la punta común de nuestro recorrido en forma de Q, el jueves volveremos a ver estos ibones, la bajada nos dejará en la cota de los 2.000 m en la que está el río Ara que bajaba con mucha agua y que no nos dejo cruzarlo para poder subir por el GR hacia el fondo del valle, pero antes paramos para comer justo antes del rio Ara.
Tras la comida y un rato de descanso reanudamos la marcha para recorrer el valle del Ara por el lado izquierdo hasta que encontráramos un paso cómodo del río. La segunda subida del día era tendida pero larga 370 m de desnivel en casi 6 km, que hicieron mella en todos cuando llegamos al fondo del valle desde donde subir al collado del Mulo nuestro último reto del día, más de 8 horas de etapa y al ver el collado una gran pala de nieve que subía desde el fondo del valle hasta el mismo collado 200 m de desnivel en un poco más de un kilómetro no nos hizo mucha ilusión, estuvimos mirando el collado que teníamos justo a la derecha el collado de les Ouletes (2.606 m) de apenas 10 metros más que el de los mulos y sin nieve en la mitad de la subida nos pareció mejor opción, además habían desde ese punto itos que nos marcaban una senda que se aproximaba hacia él.
Comenzamos a subir y al poco ya no había ningún tipo de ito ni senda a seguir por lo que comenzamos a subir campo a través, lo que se hizo más duro de los que habíamos previsto, también nos dimos cuenta que la segunda parte que se podía recorrer por el nevero tenía mucha inclinación, nos encontrábamos a más de 2.500 m y para terminar de arreglar el tema comenzó a llover y a soplar un viento que nos bajo considerablemente la sensación térmica, en este punto tuvimos el único momento de crisis de la travesía, no sabíamos si seguir sin tener claro como estaba el otro lado del collado o volver hacia atrás, al final decidimos subir hasta el collado.
La bajada desde el collado hasta el Refugio de les Ouletes es de los que se hacen interminables ya que hay que bajar 450 m en 3 kilómetros con un par de neveros, ya eran las 5:30 y a las 6 teníamos que estar en el refugio, Fernando y Jesús se adelantaron para avisar que nos retrasaríamos un poco y los demás bajamos en grupo por detrás.
Llegamos a las 19:30 12 horas después de haber empezado agotados y chopados, pero todo se nos olvido al ver la imagen del macizo del Vignemal que ofrece ese refugio, con 3 palabras im-pre-sionante, solo de verlo nos entraron ganas de volver otro año a hacer el Pic longe o el Gran Vignemale.
El refugio de les Ouletes está pegado a lo que fue en su día el lecho del glaciar del Vignemale que ha prácticamente desaparecido quedándose en la pared vertical en dos grandes trozos. Es grande pero esta muy lleno porque esta muy cerca de Pont dEspagne un lugar muy turístico para los franceses.
La ducha es solo de agua fría, la cena fue una sopa de verduras en cantidad y de segundo muslos de pato con patatas guisadas, queso y de postre mousse de chocolate.
Dormir nos costo 10’90 los federados y 21’80 los no federados, la cena 24 € cada uno independiente de si es federado o no. Nos tomamos 2 botellas de vino a 9 € la botella.
Nos fuimos a dormir pronto estábamos rendidos, al día siguiente nos levantamos a las 7 de la mañana.

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Lunes 15 de Julio.
Día tranquilo de traslado al Refugio de Bayllesance (2.651 m) y ascensión al Petit Vignemale (2.032 m)
El desayuno en les Ouletes fue el típico de los refugios franceses, café aguado, te, colacao, pan de molde, mantequilla, mermelada, pastel de canela y cereales.
Comenzamos la etapa a las 8:45 con una buena subida hasta el collado de Ossoue (2.734 m) desde donde se puede subir al Petit Vignemale, nos encontramos varios neveros y mucha gente haciendo el recorrido tanto en nuestra dirección como en la contraria, durante la subida te vas acercando a las paredes del macizo y los glaciares que se hacen cada vez más magníficos.
En el collado paramos a comer, desde el se veía muy cerca el Refugio de Bayllesance el más alto en el que vamos a estar y sede de los que van a subir el Pic Longe o Gran Vignemale. Decidimos a hacer la digestión subiendo el Petit Vignemale, es muy accesible con un pequeño paso un poco aéreo desde la antecima a la cima y unas vistas espectaculares del resto del macizo incluido el glaciar, sobre todo para los que no tengan vértigo y se puedan asomar.
La bajada al refugio fue un paseo por un nevero sin demasiada inclinación que bajamos talonando y llegamos a las 13:30.
El refugio es pequeño pero los que lo llevan son muy agradables, nos colocaron en una habitación de 7 con un colchón en el suelo para que durmiéramos los 8, pero aún así resulto cómodo, pero muy caluroso, mucha humanidad.
Al llegar nos tomas unas latas de cerveza que extrañamente en un sitio rodeado de nieve no estaban frias.
Este día tuvimos tiempo para descansar poner a que se terminara de secar la ropa y comenzar a jugar a la Pocha que se convirtió en el juego estrella de la travesía. También probamos el Grog (a 3€) una bebida de ron y agua caliente que estaba muy bueno y reconfortaba, como veis mucho patir.
La cena consistió en una sopa de verduras y de segundo buenos trozos de carne de ternera guisada y arroz de guarnición, queso y de postre unas natillas de chocolate caseras. Nos llamó la atención que nos pusieron unos vols con mostaza.
La media pensión nos costo 11’80 € a los federados y 23’60 a los no federados. Nos tomamos 2 botellas de vino a 9 € la botella.
Nos fuimos a dormir pronto porque al día siguiente nos levantábamos a las 6.

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Martes 16 de julio.
Bajar al refugio de la Grange de Holle (1.500 m). Gabarnie
El desayuno igual que en el resto de refugios franceses.
Comenzamos con la una etapa relajada porque tenía mucha bajada pero larga 17 km, además la bajada desde el refugio por el barranco de Ossue que era muy cerrado nos deparaba varios neveros incluso uno muy corto pero casi vertical que pasamos algunos clavando el piole a modo de escalada del yuyu que daba.
El valle es imponente con un rio salvaje en el fondo y rodeados todo el rato de cascadas. Bajamos de más de 2.600 m a 1.700 m donde esta el Embalse de Osseau en apenas 6 km, tardamos poco más de 3 horas, en el embalse almorzamos y decidimos continuar por el GR aunque era más largo que la pista pero prometía mejores vistas y un camino más agradable.
La zona que recorrimos para llegar a Gabarnie era la típica del Pirineo francés, con mucho verde, helechos y muchas marmotas, que incluso jugueteaban muy cerca nuestro.
A las 14:45 llegamos al refugio y como no habrían hasta las 15:00 pues nos fuimos quitando las botas y algunos valientes, se bañaron en el río, pero todos esperábamos con ansia la ducha caliente que nos daríamos en el refugio.
Sobre el refugio de la Grange de Holle hay que decir que esta gestionado por dos personajes un tanto oscuros, sobre todo ella que aunque es una gran cocinera tienes la capacidad de relacionarse de un ladrillo, están totalmente a la defensiva como si el resto de la humanidad (sobre todo los españoles) fueran contra ellos.
Al abrirnos la puerta alrededor de las tres, nos dijo que porque no nos laváramos en el rio, ante nuestra insistencia nos dijo que nos podíamos duchar pero que lo hiciéramos rápido o nos cortaría el agua caliente.
Pretendíamos comer en el cesped de fuera pero antes de terminar de preparar los bocatas se puso a llover por lo que pedimos permiso y comimos en el comedor de dentro, fuimos duchándonos a toda velocidad y una vez duchados comimos, con unas cervezas esta vez si frescas a (2’8 € la lata).
Después de la comida nos bajamos al pueblo de Gabarnie a comprar un par de cosas y a ver la famosa cascada de Gabarnie, hicimos una visita rápida porque la guardesa nos aviso que aquello no era un hotel y el que no estuviera en la mesa a las 19:30 no cenaba.
En Gabarnie entramos en un centro de información de los Pirineos franceses y junto a una exposición de fotos del Pirineo, habían unos folletos sobre la flora y la fauna de la zona todos en francés excepto el de la información de porque no pueden entrar los perros en los parques naturales franceses, que era el único que estaba en español, básicamente la razón es que los ungulados son animales altamente impresionables y con una predisposición al aborto que escandalizaría a Gallardon.
Llegamos a la hora a cenar y la cena se retraso 20 minutos, pero hay que decir que estaba muy buena, de primero una sopa de setas y de segundo una longaniza frita tipo aragonés pero más suave, acompañada de verduras (col verde y blanca y patata), queso y crema catalana de postre.
La media pensión nos costo 31’50 € a los federados y 35’80 a los no federados. Nos tomamos 1 litro de vino a 7€.
La cena nos la sirvió una chica española que estaba trabajando en el refugio y que más tarde nos comentó lo marciano y opresivo que resultaba trabajar en ese sitio, con el par de especímenes, de hecho cenaban a la vez que los que clientes y en la misma mesa que ella pero no le dirigían la palabra, dormía en una caravana aparcada fuera. Ella había cogido el trabajo a través de la página web de la federación de montaña francesa, con la intención de practicar el francés con los compañeros de trabajo y su gozo en un pozo.

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Miércoles 17 de julio
Volvemos a España vamos a saltar del valle de Gabarnie al de Bujaruelo.
Comenzamos subiendo por la cara de enfrente de la cascada de Garbarnie que se estira larga como una gran cuerda, la vemos bastante más cerca que la tarde anterior.
Subimos más inclinado al principio hasta que alcanzamos unos prados por los que vamos a recorrer el valle dejando a la izquierda el macizo de roca en el que está el Refugio de Serradets y la brecha de Roland.
La última subida al puerto de Bujaruelo (2.273 m) veníamos de Gabarnie a 1.400 m habíamos subido 870 m en algo más de 3h, llegamos a la frontera y pasamos a España, a este punto llega una pista que a 3 km hay un parking por lo que se ve bastante gente, familias con niños y demás, también es el punto por el que pasan los que van a Serradets y a la Brecha de Roland desde Bujaruelo, almorzamos en el alto y comenzamos la empinada bajada.
Al principio pasamos un par de neveros con algo de culoesqui, nos encontramos a un BTT Bilbaino que subía desde Bujaruelo bici a cuestas para bajar a Gabarnie por la pista y la carretera, como dijo él “En bici, porque no”.
Comimos a mitad de la bajada que era prácticamente más de la mitad senda en la pedrera, paramos en un bosquecito muy agradable, con sombra, aunque lleno de moscas que habián pensado lo mismo. La llovizna se empeño en que no descansaramos, pero a estas alturas nos afectaba muy poco.
Llegamos pronto a Bujaruelo.
El Refugio de Bujaruelo es más un hostal que un refugio de montaña, en las habitaciones de 4 había menos espacio que en Bayllesance a 2.600 m, teníamos water y ducha en la habitación, eso si la ducha era tamaño autocaravana y como te movieras con la espalda manejabas el grifo para helarte o escaldarte.
Tuvimos rato para tomarnos unas jarras de cerveza de medio litro a 3’50 € cada una, en la terraza del bar.
La cena era a las 8:30, ya nos habíamos acostumbrado al horario francés y se nos hizo eterna la espera. La cena fue de primero sopa, después ensalada, de tercero codillo de cerdo en salsa, de postre natillas de chocolate envasadas. El pan muy bueno.
El codillo nos costo reconocerlo había discursión sobre si era pavo, incluso la chica que nos sirvió dijo que la gente se creía que era marmota.
Al día siguiente nos levantamos a las 6:30 el desayuno era a las 7, nos quedamos en el bar hasta las 10:30 que cerraban.

Jueves 18 de julio
Subir el valle de Ara hasta enlazar con el camino por el que empezamos la travesía desde la Casa de Piedra
Era la etapa más larga de la travesía 24 km con bastante desnivel, terminando en el paso desde el valle de Ara al de Panticosa coincidente con parte de la etapa del primer día.
Subimos de Bujaruelo recorriendo el valle de Ara, dejando a la izquierda el valle de Olta que nos comentan que es muy bonito y que vale la pena otro viaje dar un paseo por él, desde Bujaruelo.
Comenzamos a ganar altura por una pistas que atraviesa un hayedo frondoso con sombras y vamos viendo a los lados cascadas que van alimentando el río Ara. Una vez alcanzamos altura dejamos el bosque para caminar por los prados del valle de Ara.
El cruce del rio fue un poco complicado al estar bastante crecido, pero una vez superado comenzamos la ascensión hacia el collado siguiendo el GR que algunas veces se pierde entre las piedras, la zona de los ibones la hicimos por los neveros laterales y paramos un poco en el collado donde comimos algo y emprendimos la última bajada hacia la Casa de Piedra en donde terminábamos la travesía.
Llegamos de nuevo al refugio en el que nos dieron de nuevo la habitación Vignemale, cervezas y ducha, antes de la cena que consistió en menestra (ni parecido con el plato típico de Tudela), ensalada, merluza con ajos y de postre yogurt. El menú incluía 3 botellas de vino.
Después volvimos a jugar a la pocha acompañados de pacharán y hierbas, el viernes no madrugábamos el desayuno a las 8:30 con la habitación vacía.

Viernes 19 de julio
Volvemos a Valencia haciendo una parada en Panticosa para comprar queso del valle de Osseau y un vino joven de somontano llamado Altos Valles de la Granja de Monte Aguares de Estadilla, chorizo de ciervo y salchichón montañés.
Más adelante hicimos una parada en la nacional 330 a un poco más de 2 km de Sabiñanigo en el horno “Hijos de Lesmes Andreu” situado en una alquería, en el que tienen un pan tradicional muy bueno y venden quesos y embutidos de la zona, además de tortas dulces y saladas, un buen sitio para parar.

Más información:
Track en wikiloc.

 


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